Buscar en Taty Talk...

quién me sigue??

marzo 22, 2010

Sociedad Egoista

Hace unos días miré en las noticias la muerte de un joven más a manos de delincuentes. El muchacho quedó tendido en la acera perdiendo en sangre hasta su ultimo aliento de vida. Un taxista que presenció el homicidio acudió a ayudarle y lo más práctico que pudo hacer fue llamar al 911, que dicho sea de paso cuando llegaron ya era demasiado tarde. Después de escuchar semejante trajedia, lo primero que pensé (y comenté) fue que si el taxista estaba ahi con su vehículo, porqué en lugar de llevarlo al hospital más cercano se quedó esperando la ambulancia que nunca llegó si veía que el pobre muchacho estaba muriendo en media calle? A lo que mis compañeros respondieron fríamente: "porque podía echarse una bronca encima y terminar demandado por intentar ayudar..."
Cómo es posible que esta sociedad se haya vuelto tan egoísta, tan individualista, que tengamos a un pobre moribundo a escasos metros de nosotros y sólo pensemos en las consecuencias de nuestro acto, personalmente considerado como de obligación moral, de auxilio? Será que la pereza de tener que enfrentar una declaración ante un oficial de policía, o la molestia de tener que lavar después la sangre de nuestros tapizados asientos puede más que el privilegio de rescatar una vida que agoniza? Cuándo pasó la vida humana a un segundo plano? Entonces quiere decir que sólo encontraremos rastros de amor y compasión en rescatistas de la cruz roja o en el valiente cuerpo de bomberos? Cuándo llegamos a necesitar un traje amarillo para sentir que es nuestro deber comportarnos como el buen samaritano del que narró nuestro Señor en los evangelios? Si vemos a un niño pidiendo dinero, porqué pensamos en que le hacemos un bien no dándole ni 100 colones (que en estos tiempos no le servirían para nada tampoco) pues no sabemos en qué piensa gastarlos? No nos mandó Dios a ayudar a la viuda, al pobre y al huerfano? Y yo no veo que especifique en ninguna parte que primero hay que hacerlos jurar solemnemente que lo van a gastar en comida. Pero nos creemos muy nobles cuando entramos a la Universal y donamos unos miserables 1000 pesos de nuestro vuelto a los damnificados de Haití.
No podemos dar la espalda y cerrar las ventanas mientras matan a golpes a nuestro prógimo. No puede estar tan congelado el corazón de esta sociedad. Ante todo y como dice el anuncio: vivimos en una isla de donde no podemos salir. Con tanta indiferencia y frialdad nos estamos destruyendo unos a otros, encerrándonos en mundos individuales y tratando al vecino como si no existiera, y si existe, como si estorbara, olvidando que lo que no hacemos por alguien que necesita, podrían no hacerlo por nosotros algun día.

0 comentarios: