Buscar en Taty Talk...

quién me sigue??

diciembre 23, 2009

Insulsez Tecnológica

En las últimas semanas he topado con el infortunio de que no logro dar a entender mis deseos, intenciones o pensamientos. Lamentablemente eso ha sido motivo de infinidad de problemas. Precisamente hoy, durante la ya adictiva costumbre de "mensajeo" matutino con amigos, parientes y demas; caí en cuenta del porqué de tanto inconveniente comunicativo. El internet (específicamente medios de mensajeria instantánea como msn o redes sociales como facebook, hi5, etc.) y los celulares, entre otros, nos permiten comunicarnos pero no expresarnos. Podemos decir lo q pensamos, podemos escribirlo, redactarlo, pero no expresarlo. El sarcasmo, el dolor, la alegría, el enojo, las intenciones con las que se dice alguna verdad incómoda, la tristeza, son sentimientos que muy dificilmente logramos transmitir si no es personalmente. Hemos encontrado algunas pocas maneras de enfatizar las emociones al escribir, como utilizar mayusculas cuando se esta enojado (aunque también se usan para mostrar felicidad), o utilizar muuuuuuchos signos de admiración para denotar sorpresa. Sin embargo, puedo asegurar que más de uno ha recibido una reacción extraña por parte de una persona que entendió algo diferente de lo que se quería exteriorizar.
Y esta situación ha sido un requerimiento (diríamos en informática) al que se le ha buscado solución. El msn lo abarrotan de "emoticons" con cuanta expresión exista, los celulares traen animaciones y caritas, tarjetas virtuales animadas, comentarios hasta con canciones incluidas, de todo hay para tratar de manifestar electrónicamente lo que no podemos/queremos declarar en persona. Yo me considero adicta a los emoticons, no logro "chatear" sin utilizar alguno porque no siento que me esté dando a entender por completo. Sin embargo, la sensación de escuchar los pensamientos hablados, observar los gestos, las manos, la posición del cuerpo, la mirada de una persona que intenta comunicarnos algo, no se consigue con un simple ":)". La tecnología nos ofrece la ventaja y comodidad de poder transmitir un mensaje sin ser interrumpidos por objeciones o desacuerdos por parte del receptor, podemos ser escuchados (o más bien leídos) sin que la otra persona quiera estar diciendo algo a cada rato, podemos desahogarnos como no lo haríamos si tuvieramos a la persona al frente por vergüenza o temor; pero corremos el riesgo de ser malinterpretados, de que el mensaje no sea recibido con las intenciones con las cuales fue enviado, que el sentimentalismo inmerso en las letras se esfume entre tanto IP y tanto cable. Además, he notado que muchas amistades y relaciones con personas se han reducido a un mensaje cada 3 meses, una tarjeta virtual para el cumpleaños y una conversación superficial cuando de casualidad nos encontramos "conectados" a las 2 am. Mandémonos mensajes, chatiemos, hagamos comentarios de fotos y demas, pero de vez en cuando citémonos en un café, vayamos a almorzar con algun amigo, conversemos de frente, que no perdamos el tacto humano y el calor de una charla entre amigos.